En el marco de las actividades de la ciudad de Barcelona en tanto que Capital Mundial de la Arquitectura de 2026, el jueves 9 de abril 2026, en Ca l’Alier se celebró el ciclo «Renaturalización del espacio público», con la organización de Guiding Architects Barcelona, ​​en colaboración con la Fundación Mies van der Rohe – Ayuntamiento de Barcelona. En él Xavier Mayor fue invitado – junto con los reconocidos arquitectos Roberto Soto y Marina Cervera – a participar en el debate introductorio, bajo el título (Re)naturalización urbana: retos de un cambio de paradigma en la ciudad contemporánea.

El debate, riguroso y enriquecedor, y que aprovechó las distintas aproximaciones a la temática desde la administración, la profesión y la academia; fue moderado por el arquitecto paisajista Robert de Paauw y el arquitecto Lorenzo Kárász.

Lo podéis ver aquí.

Participamos en la Barcelona Capital Mundial de la Arquitectura 2026: En el marco de las actividades de la ciudad de Barcelona en tanto que Capital Mundial de la Arquitectura de 2026, el jueves 9 de abril 2026, en Ca l'Alier se celebró el ciclo «Renaturalización del espacio público», con la organización de Guiding Architects Barcelona, ​​en colaboración con la Fundación Mies van der Rohe - Ayuntamiento de Barcelona. En él Xavier Mayor fue invitado - junto con los reconocidos arquitectos Roberto Soto y Marina Cervera - a participar en el debate introductorio, bajo el título (Re)naturalización urbana: retos de un cambio de paradigma en la ciudad contemporánea.

La evolución de la renaturalización: hacia un nuevo paradigma en las nuestras

La renaturalización o restauración ambiental es el proceso que busca devolver un biotopo, en lo posible, a su estado natural originario, tal y como sería sin la intervención humana. Este concepto lo vemos aplicado hoy en día en proyectos transformadores como la Canopia urbana en la Plaza de las Glòries o el Plan Especial de Protección de Collserola (PEPNat).

Históricamente, antes de 1992, la gestión del territorio se enfocaba por separado en el control de la contaminación y el cuidado estético del paisaje. En aquella etapa, la protección se centraba casi exclusivamente en los espacios más vulnerables o intocados, haciendo evidente que era necesaria una comprensión mucho más profunda de los ecosistemas y de sus procesos.

El primer gran cambio de paradigma llega a partir de 1992, cuando se consolida la idea de que todo el territorio es susceptible de tener interés biológico y ecológico. Los nuevos objetivos ya no sólo buscan salvar lo que está en peligro, sino preservar todas las especies, mantener la conectividad ecológica y definir usos humanos que sean compatibles con cada entorno.

Con la llegada del nuevo milenio, se introduce una visión mucho más innovadora: tanto los espacios abiertos como los urbanos pasan a entenderse y gestionarse como una gran Infraestructura Verde.

Para hacer realidad esta visión, el papel de los profesionales de la ecología resulta absolutamente imprescindible para aportar un conocimiento técnico riguroso. Gracias a ellos, las ciudades comienzan a aplicar Soluciones Basadas en la Naturaleza (NBS) para diseñar los espacios. Además, se asume plenamente que la ecología va más allá de la propia naturaleza: genera beneficios esenciales para el bienestar y el progreso de la población. Estos beneficios clave son los llamados servicios ecosistémicos, que hoy en día se conocen como Contribuciones de la Naturaleza para las personas (NCP).

Actualmente, ante la necesidad de arreglar la banalización que ha sufrido el territorio, la renaturalización ya no puede ser tratada como intervención aislada. Es un concepto troncal que debe impregnar y vertebrar todo tipo de proyectos.